22 de julio de 2009

Retroceso de 16 años en el combate a la pobreza


El resultado de la inversión de casi mil millones de dólares en programas de combate a la pobreza durante una década, es que un mayor número de mexicanos está en la miseria; esto significa que en lo que va del gobierno de Felipe Calderón se ha dado un retroceso de 16 años, afirmó Genaro Aguilar Gutiérrez, investigador de El Colegio de México especialista en la materia.

En entrevista, manifestó que las repercusiones de la crisis económica entre los más pobres aún no se ven reflejadas en el reporte del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), pero se espera un incremento de al menos 5 millones más de pobres alimentarios y patrimoniales.

Así, para 2010 estarán en esa situación 25 millones y 55 millones de personas, respectivamente. “Las peores cifras están por venir”, advirtió.

En referencia a las declaraciones que hizo el lunes pasado el titular de la Secretaría de Desarrollo Social, Ernesto Cordero, de que la política social va en el “camino correcto”, después de la presentación de las cifras sobre pobreza por ingresos 2008 del Coneval, el economista Aguilar Gutiérrez –premio Silva Herzog 2008– aseveró que el aumento en el número de pobres deriva del mal funcionamiento de los programas sociales, porque éstos no atienden las causas generadoras de la miseria.

Consideró una mentira que las políticas sociales en el mundo hayan sido afectadas por la crisis. Como ejemplo, citó que para enfrentar la situación el gobierno de Brasil impulsó un programa para construir un millón de viviendas populares, con mensualidades de 150 pesos para la población ubicada por debajo de los tres deciles de la distribución del ingreso.

Se trata, explicó, de un programa contracíclico que ayuda a mitigar los efectos de la crisis internacional sobre los más pobres, y señaló que “hay países con el mismo nivel de desarrollo que México que están aplicando acciones específicas”.

Indicó que cada año se destinan casi 10 mil millones de dólares –entre 120 mil millones y 130 mil millones de pesos– a programas dirigidos al combate a la pobreza; es decir, en los 10 años recientes se han invertido más de cien mil millones de dólares. “El resultado es que el número de pobres aumentó. Todo mundo sabe, en las ciencias de la administración, que cuando se invierte para atacar un problema y éste no se resuelve, algo se está haciendo mal.”

Precisó que “los programas sociales en México no tienen efectos significativos para la reducción del número de pobres, el cual se ha incrementado. Incluso los datos divulgados por el Coneval muestran que el aumento de la pobreza en los dos años recientes llegó a niveles similares a los de hace 16 años”.

Afirmó que lo poco que se había avanzado en cuanto a disminución de la pobreza patrimonial, a partir de los programas de vivienda de la pasada administración, se revirtieron en dos años: “el presidente Calderón destruyó lo que se hizo a partir de 1992”.

Acerca de la explicación de Cordero, de que los datos del Coneval se basan en el ingreso y no consideran los factores vivienda, educación ni salud, Aguilar Gutiérrez señaló: esto “indica que no conoce las conexiones elementales que existen en el mundo de los indicadores económicos. Todos saben, aunque no sean especialistas, que a mayores ingresos hay acceso a mejor nivel de educación, mejor vivienda y calidad de salud”.

Aseguró que el indicador de ingreso sí permite medir los efectos de la política social, y en “México tenemos un gobierno que no provee programas sociales contracíclicos que disminuyan la pobreza ni proporciona servicios de calidad”.

Por ejemplo, sostuvo, hay niños de tercer año de primaria que no saben escribir su nombre, porque “tenemos un sistema educativo nacional de baja calidad, sobre todo en el nivel básico”.

Los datos del Coneval, que reportaron aumentos de 5.1 millones de pobres alimentarios, para llegar a 19.6 millones en 2008, y de casi 6 millones de pobres patrimoniales, para un total de 50.5 millones de mexicanos, reflejan que existen familias que han dejado de captar ingresos vía remesas, las cuales ayudaron durante años a atenuar la miseria, ya que los programas sociales no han ayudado a la gente a salir de la pobreza, concluyó.


La Jornada