22 de marzo de 2009


La titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Patricia Espinosa, llamó a la corresponsabilidad para hacer frente al enorme reto que significa el combate al narcotráfico y pidió no dejar espacio para la duda, la debilidad o el abatimiento.


En medio del enfrentamiento verbal entre PRI y PAN por el tema del crimen, el Presidente Felipe Calderón cedió a la canciller el discurso en la conmemoración del 203 aniversario del natalicio del Benemérito de las Américas, Benito Juárez, lejos de lo que hizo en los dos años anteriores, cuando fue orador único.


Este festejo había sido ocasión para que el Ejecutivo enviara mensajes políticos contra el adversario o manifestara respaldo a sus allegados, como ocurrió en 2008, cuando apareció al lado del desaparecido Juan Camilo Mouriño, entonces secretario de Gobernación y quien era investigado por tráfico de influencias.


Ayer, en un mensaje que duró poco menos de nueve minutos, Espinosa pareció enfocarse al diferendo con Estados Unidos por el tema de la seguridad, cuatro días antes de la visita a México de la secretaria de Estado de ese país, Hillary Clinton.


En el primer patio mariano de Palacio Nacional, aseguró que el gobierno ha asumido su responsabilidad histórica y combate con decisión la inseguridad, mientras en los planos regional e internacional demandamos de otros lo que estamos dispuestos a hacer.


Ante los líderes de la Cámara de Diputados y del Senado, el priísta César Duarte y el panista Gustavo Madero, respectivamente, la canciller aseguró que Calderón realiza una lucha incansable contra las organizaciones criminales para someterlas al imperio de la ley y llevarlas, sin excepción, ante la justicia.


Por eso, afirmó que las justas exigencias de seguridad de los mexicanos no son ni serán desoídas.
Antes, aseveró que México no puede darse el lujo de estar ausente de las grandes decisiones internacionales o de mantenerse en la pasividad. No lo ha hecho, al contrario, hemos restablecido nuestros lazos históricos con América Latina y relanzado el diálogo y la cooperación con nuestros socios de América del Norte.


Luego de resaltar a Juárez como autor de la premisa básica de la política exterior, se enorgulleció de que ahora México es actor destacado dentro y fuera del hemisferio y es reconocido en el ámbito internacional como interlocutor imprescindible.


Asimismo, reiteró el discurso presidencial de que el país tiene rumbo claro y avanza con paso firme.


De Juárez aprendimos que no debemos dejar espacio para la duda, la debilidad o el abatimiento. Nada puede detenernos ni atemorizarnos si nos mantenemos unidos, dijo.


Prometió que con el fortalecimiento del estado de derecho, el impulso de la economía, el fomento a la igualdad de oportunidades, la consolidación de la democracia y la defensa de los intereses del país en el exterior, se transformará a fondo México.


Una vez que terminó el acto, acompañado por los secretarios de Gobernación, Defensa, Marina y Relaciones Exteriores, así como por los representantes del Poder Legislativo, Calderón hizo una breve visita al área de Palacio Nacional que fue habitada por Juárez: la recámara donde murió, su despacho y el salón familiar donde se realizaban tertulias.
La Jornada