4 de agosto de 2009

Visita de Manuel Zelaya a México


El presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, sostuvo este martes en México que revertir el golpe de Estado del 28 de junio en su país constituye un reto para la comunidad internacional, y se manifestó dispuesto a firmar el Plan Arias "con mi restitución a la presidencia".

"Revertir este golpe significa un reto y un desafío para la propia comunidad internacional", afirmó Zelaya este martes en México al ser recibido por el presidente anfitrión Felipe Calderón con honores de Estado al inicio de una visita de trabajo de 24 horas.

Expresó que “falta mucho que hacer en la comunidad internacional por hacer que los principios democráticos que la carta democrática de la OEA, que la carta de la ONU en defensa de los derechos humanos universales, que el código procesal penal de las cortes internacionales prevalezcan sobre intereses particulares que levantan símbolos de soberanía para violar los sagrados derechos naturales del hombre, de la mujer, de los jóvenes”.

Hay mucho que hacer -continuó- en la comunidad internacional para que las leyes y los principios de la convivencia pacífica de la que habló Benito Juárez cuando dijo que 'el respeto al derecho ajeno es la paz', pueda prevalecer sobre la faz de la tierra.

Además, confió en regresar a su país y retomar el poder en un par de semanas, aunque aclaró que no está obsesionado con recuperar la presidencia, sino que le interesa cumplir el mandato soberano que le dio su pueblo.

Zelaya reclamó a Estados Unidos y al resto de América "endurecer todavía más" sus acciones contra el gobierno de facto, inclusive, dijo, "a México no le conviene una situación de inestabilidad en Centroamérica".

Afirmó que se siente optimista por volver a Honduras, pero reiteró que lo hará de manera pacífica y para ello cuenta con "todo el tiempo del mundo" y el apoyo financiero de "muchos amigos".

No obstante que se ha visto limitado en cuanto a recursos materiales, aseveró que los valores espirituales están fortalecidos porque su lucha es justa y a favor del pueblo hondureño.

Manuel Zelaya adelantó que el gobierno de facto intentará hacer creer que cuenta con el apoyo del pueblo, e incluso estimó que podría estar utilizando el fondo de 100 millones de dólares entregado por la Alianza Bolivariana para las Américas, con el fin de crear la falsa impresión de que su gobierno negaba esa ayuda a los más necesitados.

Sin embargo, advirtió, la realidad es que durante su gobierno lo que llamó oligarquías sufrieron mucho porque puso orden en las finanzas públicas, sin favorecer a grupos de interés particulares.
Zelaya desmintió a quienes dicen que pretende relegirse y reiteró su disposición a negociar el Plan Arias, siempre y cuando se trate de un acuerdo que respalden las partes y no lesione los intereses del pueblo hondureño.

El mandatario centroamericano aseguró que la presión internacional pronto obligará a los golpistas a dejar el poder y con ello retorne el orden constitucional.

El gobernante depuesto sostuvo que "la insurrección es un derecho constitucional en los hondureños", aunque aclaró que él llamó "a una insurrección pacífica".

Insistió en que su retorno a la presidencia de Honduras "es una condición sine qua non para la paz" en esa nación centroamericana.

Por otro lado, reafirmó su apoyo al plan del mandatario de Costa Rica, Oscar Arias, para ser restituido en el poder. "Estamos dispuestos a firmar el Plan Arias en Tegucigalpa con mi restitución a la presidencia (...) Pero no estamos dispuestos a hacer un juego diplomático en el exterior con el único fin de dilatar el proceso de reconstitución de la democracia en el país”.

Sostuvo que "los puntos del plan Arias son parte de un proceso con el cual nosotros hemos coincidido" y citó en particular "conceder amnistía política, pero no penales ni civiles, a los delitos que se han cometido".

Arias, Premio Nobel de la Paz, encabeza un plan de acción para buscar una salida negociada a la crisis surgida tras el golpe en Honduras, aunque el proceso parece estar estancado.

El gobierno de México, país que ejerce la secretaría pro témpore del Grupo de Río, formado por 23 países latinoamericanos, dio una fuerte muestra de apoyo a Zelaya al ser el primero en recibirlo con honores de jefe de Estado tras el golpe militar que lo desalojó del poder.

En su visita de trabajo a México que se extenderá hasta el miércoles, Zelaya recibirá las llaves de la Ciudad de México por parte del alcalde izquierdista Marcelo Ebrard y también acudirá al Senado, cumpliendo el protocolo habitual para un jefe de Estado.

Además, tendrá este martes un encuentro con representantes de América Latina y el miércoles se reunirá con un grupo de apoyo a su movimiento.

Zelaya dijo tener invitaciones de "muchos gobiernos de Latinoamérica" y que en los próximos días viajará a Brasil para reunirse con el presidente Luiz Inacio Lula da Silva.

Notimex