5 de agosto de 2009

Discurso integro del Presidente Manuel Zelaya en el Congreso Mexicano

Muy buenas tardes a todos, en especial al cariño del pueblo de México.

Saludo en primer orden al Presidente de esta Comisión Permanente del Congreso de la Unión, al Senador Gustavo Madero, igual que a los miembros de su Junta Directiva, donde está, entiendo, el Presidente del Congreso de la Unión, César Duarte; al mismo tiempo, a cada uno de ustedes, estimados senadores y congresistas, diputados, como decimos nosotros en Honduras.
Yo fui diputado tres periodos en el Congreso Nacional y conozco muy bien sus labores en forma permanente, sus fortalezas y sus debilidades porque ahí me desarrollé en mi actividad política, después para ser ministro de estado y después candidato y Presidente.

Quiero agradecer profundamente esta invitación, porque esa resolución que han tomado ustedes honra a mi país, honra a mi pueblo y honra a Centroamérica y a México, el ser demócrata es una cualidad del ser humano.

Quisiera saludar también a los embajadores que están aquí con nosotros, al mismo tiempo que a los ministros de Estado que han venido a acompañarnos a esta invitación que nos hiciera el hermano país de la hermana República de México, y especialmente por conducto del Presidente Felipe Calderón Hinojosa.

Quisiéramos también reconocer las grandísimas atenciones y la solidaridad fuerte y permanente que hemos tenido desde el primer momento en que se dio este acto criminal en Honduras, contra nuestra democracia, del pueblo de México en diferentes áreas, miembros de la prensa, actividades económicas, diferentes grupos de opinión pública, y desde luego del Senado, del Congreso de la Unión y del Presidente Felipe Calderón Hinojosa, y de su Canciller, Patricia Espinosa; ellos estuvieron presentes conmigo casi el mismo día del golpe en el Grupo de Río, me invitaron a exponer, igual que en el grupo que se reunión inmediatamente que fueron los presidentes de Centroamérica del SICA, y de los presidentes de la Alternativa Bolivariana para las Américas, ALBA; al mismo tiempo la Canciller Patricia, Canciller Mexicana nos acompañó en el debate que se dio durante ocho días consecutivos en la Organización de Estados Americanos, la OEA. México acompañó también la resolución de la Organización de Naciones Unidas, la ONU, o sea, que sumado a todas estas manifestaciones de solidaridad, de respaldo, de respeto a un principio, que no es el principio de Honduras, es el principio de todos los pueblos que luchan por buscar métodos pacíficos para dirimir sus problemas que es la solución política que le denominamos nosotros no sólo un método de vida, sino también una salida, que es la democracia.

Agradezco también sinceramente la hospitalidad del pueblo mexicano y especialmente su ilustrado gobierno le ha dado a los ministros de Estado, a la Canciller Patricia Rodas, que fue expulsada violentamente el día del golpe, que fue asilada en forma temporal por México ese mismo día, al Embajador Navarrete por sus acciones el dar un asilo temporal a nuestra Canciller que había sido apresada injustamente ese mismo día del golpe, a los ministros que están aquí presentes con nosotros, que ya los han presentado. Ellos tuvieron a bien recibir la hospitalidad de México para venir, espero yo, por corto tiempo a esta hermana República, donde históricamente se le ha dado cabida a muchos latinoamericanos, incluyendo hondureños que vinieron a México para resarcir sus heridas de cruentas guerras, golpes de Estado, en el siglo XIX y en el siglo XX afectaron tanto a nuestra región.

Los golpes de Estado son una mala acción en el ejercicio del Poder, creo que es la peor de las violaciones en el ejercicio del poder, habrán infracciones falsas, tipificadas como delitos muchas de ellas, pero el golpe de Estado debe ser considerado, como me lo exponía hoy la Senadora Yeidckol, debería ser tipificado en los próximos días por el derecho penal internacional como un delito de lesa humanidad, porque el golpe de Estado viola todos los derechos humanos, absolutamente todos; constituye una violación a la principal garantía que tienen los pueblos de luchar por su estabilidad que es el voto, es votar, es ejercer la democracia, es sentirse respaldado porque algún día en los pueblos van a ser escuchados y van, no sólo a elegirse, sino que también decidir a través de las urnas, violentar la República, la democracia, la Constitución, las leyes; violar esos principios significa que podemos calificar el delito y la conducta de quienes ejercen las fuerzas de los fusiles a las armas frente a la razón, como un delito que violenta todo el sistema jurídico de las naciones; produce una ruptura general de las naciones al provocar la violencia como un método de dirimir los grandes problemas de nuestros países y, por tanto, pasa a ser lo que está sucediendo en Honduras: a homicidios, asesinatos, a persecución, a etapas de desaparecidos, a grandes represiones de la masas pobladas, a encarcelamientos injustos, allanamientos demorada en orden judicial, a levantamiento de las garantías constitucionales como lo ha hecho el Congreso de la República en Honduras, que ha aprobado una Ley para que se levanten las garantías constitucionales, a declarar estado de sitio permanente, estados de excepción en forma permanente desde hace 37 días, a reprimir las manifestaciones pacíficas en defensa del pueblo en la calle, y lo más grave, asesinar jóvenes y maestros, ayer enterramos dos maestros muertos a balazos por la dictadura que se ha establecido en Honduras en una manifestación pacífica sin armas, en una manifestación de reclamo del pueblo en nuestro país, igual que hemos enterrado dos jóvenes, uno de 17 y otro de 19 años, que estuvieron en manifestaciones pacíficas, indefensos, sin armas y han sido agarrados a balazos simplemente, perdón, con el afán de crear terror en la población, porque un Golpe Militar aterroriza a la población.

Sacaros a los militares por todos los cuatro puntos cardinales del país, invadieron las emisoras, los medios de comunicación, crearon una ley de censura para impedir que medios independientes pudieran siquiera anunciar el golpe.

El día del golpe de Estado eran cadenas nacionales de música y de pichinguitos en los canales de televisión para ocultar el golpe por mientras ellos sofocaban a la población que estaba ejerciendo el derecho de ir a una urna a dar una opinión sobre un escenario que se había desarrollado en el país, de consultas populares.

Y la pregunta que se estaba haciendo, que era una pregunta no vinculante, que no tiene relación realmente con el poder coercitivo de la ley, sino que era una pregunta de opinión pública, igual como las que hacen las encuestadoras, es una pregunta no vinculante que está basada en una ley, en la ley de participación ciudadana.

Esta ley de participación ciudadana, que fue aprobada en mi gobierno, el primer día de gobierno, aprobada por el Congreso, sancionada por el Presidente, publicada en la Gaceta, dice en su artículo 5, dice: “Los ciudadanos y las ciudadanas tienen derecho a ser consultados, y ese derecho pueden solicitarlo a los poderes del Estado para ser consultados sobre asuntos de interés general o de interés particular”.

Cómo es posible que en una democracia el pueblo no se pueda consultar, y además que tenga una ley que no se puede aplicar. Un juez, que según de instancia, declaró que la resolución del Consejo de Ministros para hacer esta consulta era improcedente y debería de ser suspendida. Nosotros tomamos otra resolución en base a esta ley que no fue suspendida y procedimos a hacer la consulta, que no es vinculante, que no crea ningún poder coercitivo, es simplemente para saber qué piensan las personas sobre su derecho a la consulta.

La pregunta era: “¿Quiere usted ser consultado en una cuarta urna en las elecciones?” Y el pueblo iba a decir si quería ser consultado o no quería ser consultado. Eso desencadenó una irritación muy grande de la clase dominante de Honduras, de la clase gobernante de Honduras, que en el estado burgués arma muy claramente con un brazo político, con un brazo económico, un brazo jurídico y un brazo militar ahora.

Y produjo lo que ustedes ya conocen, que fue mi expulsión forzosa a las cinco y vente de la mañana de mi casa de habitación donde estaba mi hija, en una habitación, y yo, donde sólo la puerta de entrada tiene 150 balazos de ametralladora de grueso calibre, de un rifle de alta precisión.

Y además de mi secuestro y de mi expulsión, de mi destierro para Costa Rica se establece lógicamente un régimen represivo en el país para poder sofocar el golpe. Pero como yo lo he dicho, los golpistas se equivocaron en varias cosas: en primer lugar se equivocaron con la comunidad internacional, pensaron que con la comunidad internacional, con un argumento jalado de los cabellos, diciendo que como el Presidente Zelaya era amigo de Chávez, de Fidel Castro, de Rafael Correa y de la Presidenta Cristina Kirchner que por eso el golpe no iba a ser repudiado por la comunidad internacional.

Se llevaron una sorpresa porque los 192 países del mundo, en las Naciones Unidas, por primera vez en la historia condenan un golpe de Estado. Por primera vez en la historia no reconocen sus autoridades y no reconocen ninguno de los nombramientos que ellos hagan. Y al mismo tiempo la organización de estados americanos no reconoce a los golpistas, condena el golpe y pide restitución inmediata del Presidente depuesto.

Se equivocaron con la comunidad internacional, quisieron manipularla, quisieron buscar un chivo expiatorio, buscaron al Presidente Chávez, de Venezuela, como chivo expiatorio para meterle miedo, incluyendo a los Estados Unidos. Estados Unidos condenó el golpe inmediatamente y no reconoció sus autoridades.

El Embajador de Honduras en Washington, me imagino manejado por los viejos halcones de la guardia de Washington que promueven golpes de Estado, que promueven dictaduras, que promueven guerras, lo habían manipulado y se declaró a favor de los golpistas. Inmediatamente Estados Unidos suspendió su visa diplomática y aceptó una restitución de parte del gobierno depuesto de ese embajador.

O sea, hay demostraciones de Estados Unidos de una posición firme en contra de los golpes de Estado para el siglo XXI en América Latina. Los golpistas se equivocaron con la comunidad internacional, se equivocaron con el pueblo hondureño, pensaron que el pueblo hondureño, igual que los golpes que se dieron en el siglo XX, iba a aplaudir, algunos malos hondureños, este sentido del golpe de Estado.

Hoy a 38 días del golpe, hace 38 días que está en huelga todo el magisterio nacional, porque los maestros no sólo repudian el golpe, sino que han manifestado que no van a ir a las clases ha enseñarle a los niños qué es un golpe de Estado; quieren ir a enseñarles qué es democracia y cómo se revierten los golpes de Estado militar.

Y están en las calles desde hace 38 días sin comer, bajo el agua, con serios problemas de persecución, con dos maestros asesinados con balas en la cabeza, que les sacaron los sesos en las calles. Y hoy tenemos 38 días también de que la huelga de obreros, de sindicatos y de trabajadores está en las calles en protesta.

Hoy se unió toda la asociación de servicios médicos, todos los hospitales en el país a partir de hoy empiezan una parálisis total hasta la restitución del gobierno democrático. Hay una huelga de brazos caídos, de obreros, de trabajadores, de servicios de salud, de maestros y de obres, y de muchos empresarios conscientes.

Empresarios que han llegado a verme a Nicaragua, a la frontera con Nicaragua, que ahí tomé una posición gracias a la hospitalidad que hoy me da Felipe Calderón, y ayer me estaba dando el Presidente Daniel Ortega en una ciudad muy simbólica del Ocotal, donde estoy recibiendo millares de hondureños que pueden pasar la frontera. Porque han impedido que hasta mi familia salga del país poniendo retenes militares para que no pudiera ni siquiera reunirme con mi familia.

O sea, han actuado con mucha prepotencia, soberbia, porque humillar a un Presidente creo que no es parte de un proceso de golpe de Estado, no deberían de considerarlo dentro de los cánones que significa una interrupción del orden democrático; pero lo quisieron hacer con ventaja, con alevosía y con un afán de criminalidad para humillar al pueblo hondureño, porque el Presidente simple y llanamente es representante del Estado, representa al pueblo por la voluntad mayoritaria de nuestras naciones.

Y digo que se equivocaron también los golpistas de país, pensaron que Honduras estaba en otra situación. Se equivocaron de siglo y se equivocaron de Presidente. Cuando me sacaron a Costa Rica al día siguiente estaban las llamadas para ofrecerme dinero, ofrecerme que sacaban a mi familia con canonjía, y cualquier cosa que yo quisiera con tal de que no protestara por el golpe de Estado.

Estos son los golpes del siglo XXI que se tratan de legitimar. Yo no conozco tampoco ninguna legislación en que un Congreso se reúna para poner a otro Presidente, cuando el otro Presidente está vivo y coleando, exiliado, desterrado a la fuerza en otro país. Ha habido una usurpación de poderes, una suplantación de la soberanía popular, y esos delitos en nuestra Carta Magna son tipificados como delitos de alta traición, y además imprescriptibles en la historia.
Este es el panorama más o menos general, queridos senadores y congresistas, de lo que está pasando en Honduras. Yo agradezco la solidaridad de ustedes para un pueblo que está seriamente reprimido. Hay dos medios de comunicación: Radio Globo y Canal 36 de Televisión, que son los únicos medios que no han podido ser comprados ni reprimidos por el pueblo.
Pero estos periodistas valientes, estos medios están siendo amenazados casi a muerte, inclusive hay unos hasta golpeados, porque invaden las frecuencias internacionales, cortan las frecuencias internacionales cuando CNN o Telesur nos hacen una entrevista, inmediatamente ponen una interferencia en los canales internacionales.

Honduras está aislado, Honduras está siendo violada en forma permanente por un régimen represivo militar que avergüenza a las naciones del mundo y que nos avergüenza a nosotros. Considero que la comunidad internacional, como dije, ha hecho mucho, querido Senador Madero. Usted que es sobrino nieto de Francisco I. Madero sabe que los golpes de Estado también producen crímenes contra presidentes, y esto debe ser una práctica abominable, declarada como un delito de lesa humanidad con este proyecto que me ha enseñado la Senadora Yeidckol.

Considero que la comunidad internacional debe reconocer también sus debilidades.

Cuando se interrumpe un orden democrático no existe ningún código específico en la sociedad internacional, considerando que el Derecho Internacional se vuelve derecho interno, cuando lo aprueba los países; no existe ninguna tipificación clara de la connotación del delito, además de los castigos que debe tener quien comete este delito.

Este golpe de Honduras ha puesto como en relieve, con evidencia todas las debilidades que están existiendo.

Yo acepté la recomendación que hiciera la Secretaria Hillary Clinton, que me la hizo a mi personalmente en Washington, de proponer al mediador Oscar Arias, Premio Nobel y Presidente de Costa Rica, y Presidente del Sistema de Integración Centroamericano, precisamente porque era necesario que Estados Unidos se involucrara directamente al gobierno de Obama en este asunto, el golpe de estado de Honduras. Porque el Estados Unidos es una economía que, porque Honduras es una economía que depende de los Estados Unidos, yo lo reconozco claramente, el 70 por ciento de nuestras actividades económicas son con los Estados Unidos; nuestras relaciones militares suscritas, contratadas son con los Estados Unidos; nuestras relaciones comerciales, los tratados de comercio, igual que los tratados migratorios son con los Estados Unidos; los que tienen la fuerza realmente para poner en cintura cualquiera de las actividades más allá de la diplomacia internacional, son los Estados Unidos.

Y entonces, era necesario verle el involucramiento y hasta qué nivel. Considero que la buena voluntad del Presidente Arias es reconocida por nosotros.

Pero, considero que él mismo ha sido traicionado en su buena voluntad, en primer lugar, trató con mano blanda a los golpistas, porque los golpistas son terroristas de la violencia; cuando están dando golpes de estado, en este caso de Honduras lo promovió la derecha, una derecha recalcitrante por ambiciones eminentemente económicas, cuando están dando golpes de estados por las derechas, prácticamente le están abriendo las puertas también a los pueblos a que se subleven, a que se vuelva a proliferar la violencia que había aquí antes de los 80, a que vuelvan a nacer las guerras ideológicas, entre derechas, izquierdas, entre diferentes tendencias que existen hoy debatidas en la dialéctica del desarrollo, pero no con las armas ni con las tableteas de la metralleta.

Hay pues un riesgo de la seguridad continental cuando los golpes de estado empiezan a aparecer para detener procesos sociales, específicamente con consulta y participación ciudadana y organización del pueblo.

Los Estados Unidos ha actuado, reconozco la firmeza del Presidente Obama, y la Secretaria Clinton, pero han actuado tibiamente, y eso también hay que decirlo, hay que decirlo, porque no sabemos lo que va a pasar en los próximos, en las próximas semanas.

El Presidente Obama viene para Guadalajara, Jalisco, entiendo yo, dentro de un par de días, y tendrá una plática sobre este tema con el Presidente Felipe Calderón Hinojosa, que nos ha ofrecido todo su apoyo, y además su firme convicción de que la política exterior de México, que ha sido en esto muy respetuosa del derecho interno de los países, hoy eleve su vista a buscar realmente estados internacionales en los cuales se defiendan derechos primarios de los seres humanos.

La soberanía de un estado no está sobre los derechos humanos de las personas ni la soberanía de un estado está sobre los derechos políticos de las personas, por eso debe existir el Derecho Internacional.

El Derecho Internacional que se vuelve derecho interno debe de tener tipificaciones de delitos claros cuando existen violaciones que ponen en riesgo la seguridad de los países, la seguridad de los vecinos, la proliferación de la violencia, y al mismo tiempo que irrumpen en forma abrupta rompiendo todos los cánones que hemos aceptado nosotros como seres humanos en el Siglo XXI.
La democracia es un valor intangible para los pueblos pobres de América Latina, es la forma en que tenemos para cambiar presidentes, para quitar presidentes, y también para empezar a opinar. Nosotros no estamos dispuestos a ceder ante ese riesgo de empezar a perder esos derechos que hemos conquistado con sangre y fuego durante toda la historia.

Estados Unidos tiene que entender ese mensaje, por ellos mismos se ponen en riesgo si empieza a surgir la violencia en América Latina. Ningún pueblo va a aceptar retroceder, ninguna sociedad va a aceptar perder los derechos y conquistas que ha tenido durante un siglo para hoy en el Siglo XXI empezar a retroceder, simplemente porque la comunidad interna o la comunidad internacional no tenga los mecanismos necesarios, si no los tienen, hay que crearlos, y si hay que crearlos, hay que actuar sobre ellos, y poner orden en nuestra sociedad para luchar por una sociedad pacífica, y una sociedad que luche por la equidad y por la justicia.

En los próximos días estaremos manteniendo nuestra comunicación con América, yo viajo para Nicaragua, después para Brasil, tengo varias invitaciones, posiblemente estaremos en otro foro, en la Organización de Estados Americanos sin dejar ni un solo minuto, ni un solo segundo, donde mi esposa, mis hijos, y mi propia madre está enfrente, en la calle, resistiendo las bayonetas y los escudos de un grupo de élite económica que buscó a los militares para interrumpir y darle un zarpazo a la democracia hondureña, y que hoy pretenden dárselo a la democracia de América Latina, porque si el caso de Honduras se pierde, yo soy un presidente ya depuesto, pero el honor y la caballerosidad y la fuerza de los presidentes de América Latina y el propio Presidente Obama van a estar en riesgo.

La lección hay que aprender en este escenario que se desarrolla en Honduras, en este teatro. La democracia está siendo cuestionada en Honduras, y el futuro de ella, el futuro de nuestros pueblos y la solidez de nuestras instituciones, de nuestros derechos y de nuestras garantías que hemos luchado por tanto tiempo está jugándose en este golpe de estado en Honduras.

Y le agradezco al Senado, al Congreso, y le agradezco a los diferentes miembros de esta comunidad el apoyo que nos están dando, para que podamos nosotros revertir este proceso, y que Honduras vuelva a la tranquilidad, igual que los presidentes vuelvan a dormir tranquilos en las madrugadas. Muchas gracias.

Versión Estenográfica de la Sesión del 5 de Agosto del 2009
Comisión Permanente.
H. Congreso de la Unión