9 de agosto de 2009

Censuran a opositores de Nava en el PAN

En un debate que la dirigencia del PAN censuró, el senador Santiago Creel Miranda y el diputado electo Javier Corral criticaron las concesiones y privilegios que el gobierno federal ha entregado a las televisoras porque –reprocharon– no le han funcionado al partido en su estrategia electoral y, por el contrario, esas empresas se han aliado con el gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto.

En respuesta, el presidente saliente del PAN, Germán Martínez –de quien sí se permitió escuchar su discurso–, negó que el blanquiazul esté al servicio de los intereses de la televisión, y en alusión al paso de Creel por la Secretaría de Gobernación, señaló: “estamos esperando todavía, de algunos de los que (aquí) hablaron, explicación de esas concesiones a la televisión” durante el gobierno de Vicente Fox.

La declaración, así como el hecho de que ésta sí se transmitió por el circuito cerrado de la sede nacional del PAN, fue definida por ambos legisladores como un “ataque artero” de Martínez. Incluso, en entrevista posterior a la sesión del Consejo Nacional panista, Corral recomendó a los reporteros: “exijan que les pasen el debate completo, para que no los hagan sujetos de un debate censurado”.

Ya ungido dirigente, en conferencia de prensa a César Nava se le pidió en tres ocasiones la versión estenográfica de la sesión del consejo, pero se negó con el argumento de que la obligación del partido únicamente es responder a solicitudes de información en el marco de la Ley de Transparencia; sostuvo que el intercambio de críticas se trató de un “debate en casa, con plena libertad y plena apertura hacia adentro”.

El PAN no quería que se conocieran los discursos de consejeros que, como el propio Creel y Corral, así como Juan José Rodríguez Prats, Fernando Canales Clariond y Humberto Aguilar Coronado, cuestionaron la imposición de Nava como dirigente nacional, del dedazo presidencial ni de las denuncias por la presión que se ejerció desde Los Pinos para que la mayoría votara por el ex secretario particular de Felipe Calderón.

Como había anticipado, Creel insistió ante el consejo panista en que, antes de elegir el relevo de Martínez, se realizara “un proceso de reflexión serio y riguroso sobre el estado que guarda nuestro partido”. Sostuvo que la debacle del 5 de julio pudo evitarse si, desde que Acción Nacional sufrió un retroceso en las gubernaturas –en 2008–, su hubiera hecho “un alto en el camino; no lo hicimos, y eso es precisamente lo que debe cambiar”.

Incluso, el ex titular de Gobernación sugirió que la revisión del PAN se abra a la sociedad, en el afán de “entender con claridad por qué hemos perdido tantos votantes y, sobre todo, las derrotas en las plazas que gobernábamos”, y contribuir a que “se corrijan los errores, las desviaciones y los tropiezos que hemos tenido”.

También consideró urgente revisar la condición de Acción Nacional como partido gobernante y cumplir la plataforma electoral, en la que se incluyeron compromisos como aprobar una nueva ley de educación, la reforma laboral y “el combate frontal a los monopolios, una nueva legislación de telecomunicaciones, radio y televisión, así como la incorporación de los derechos humanos en la Constitución”. Su propuesta no prosperó.

Corral refirió que en su participación exigió al PAN y al gobierno de Calderón asumir su corresponsabilidad en la derrota electoral y revisar “los aliados de poco prestigio” conque cuenta el partido. “Dije que no son admisibles tantos privilegios y canonjías al duopolio televisivo, que está atado con el PRI y Peña Nieto, cuando les damos protección y favores. ¿De qué le ha servicio al partido mantener un duopolio que sólo se burla de la Constitución y desafía al gobierno? No podemos tapar el sol con un dedo: el duopolio no lo creamos nosotros, pero ha sido alentado y protegido por el PAN.”

Como tal, el debate no estaba incluido en el orden del día del consejo, pero se pactó la intervención de cinco consejeros a favor y cinco en contra, en un breve encuentro previo, en el que medió el ex dirigente Luis Felipe Bravo Mena.

Ello permitió que, por ejemplo, el ex gobernador de Nuevo León, Fernando Canales Clariond, señalara que para todo el panismo y fuera de Acción Nacional es “evidente la cercanía” entre César Nava y Calderón y reprochara la versión panista del dedazo presidencial.

Manuel Espino, quien llegó con su discurso bajo el brazo, ya no pudo intervenir porque –dijo– no se lo permitieron.

–¿Cree en el llamado de unidad de Nava? –se le preguntó.

–No le creo.

La Jornada