19 de octubre de 2009

Eliminar consolidación fiscal restaria atractivo a inversión: CCE

La eliminación del régimen de consolidación fiscal “no es la panacea” porque las empresas pertenecientes a un mismo grupo que actualmente compensan pérdidas con ganancias podrían seguir haciéndolo al fusionarse en una sola organización y generar el mismo efecto fiscal, sostuvo el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Armando Paredes Arroyo.

Consideró que eliminar dicho esquema provocaría que México fuera menos atractivo para la inversión y que los corporativos trasladaran sus capitales a países donde se les permita la consolidación como España o Estados Unidos.

El miércoles de la semana pasada el Servicio de Administración Tributaria (SAT) envió un reporte a la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados (donde se discute el paquete fiscal para 2010), en el que señala que el año pasado los 400 grandes grupos empresariales que operan en el país pagaron en promedio 1.7 por ciento por concepto de impuesto sobre la renta (ISR) al acogerse a dicho régimen.

Al amparo de esta situación, precisó el organismo, ese grupo de empresas, que representan 3.3 por ciento de los grandes contribuyentes activos del país, pagaron sólo 85 mil millones de pesos, luego de haber acumulado ingresos por 4 billones 960 mil millones (cantidad equivalente a 41 por ciento del producto interno bruto de ese año).

Sólo el sector sector cosmético, precisó el SAT, obtuvo ingresos acumulables por 7 mil 600 millones de pesos en 2008, y pagó únicamente alrededor de 220 millones.

Por su parte, las tiendas de autoservicio obtuvieron ingresos acumulables por 67 mil 600 millones de pesos durante el mismo lapso y sólo pagaron alrededor de 6 mil millones.

Según el organismo, entre los sectores que se benefician de la consolidación fiscal están: cementeras, grandes tiendas de autoservicio y departamentales, cadenas automotrices, cerveceras, televisoras, empresas de electrodomésticos, de telecomunicaciones, papeleras, procesadoras de alimentos, distribuidoras de maquinaria y equipos, refresqueras, constructoras.

De acuerdo con el SAT, el régimen de consolidación fiscal se concibió como un sistema de incentivo a la capacidad operativa y financiera de las empresas, pero a condición de que no produjera un sacrificio fiscal o que, de generarlo, implicara un simple diferimiento en el pago del impuesto sobre la renta.

Su origen se remonta al 20 de junio de 1973 cuando apareció en el Diario Oficial de la Federación, y permaneció sin grandes cambios hasta 1999, cuando se acotó la consolidación de las utilidades y/o pérdidas fiscales de 100 hasta 60 por ciento de la participación accionaria que tuviera la sociedad controladora en forma directa en sus sociedades controladas.

Paredes apuntó que el esquema se da en los principales países y que incluso en algunos las pérdidas se pueden transferir entre empresas.

Lo que hace la consolidación, explicó, es que entre empresas se pueden compensar pérdidas con utilidades, siempre y cuando esas pérdidas o utilidades sean de un mismo grupo.

“Si eliminamos la consolidación, tampoco el beneficio va a ser grande porque las empresas se van a ajustar. ¿Qué pasaría si la quitáramos? Bueno, pues todas esas empresas se pueden hacer una sola y tendrían el mismo efecto; entonces tampoco es la panacea”, consideró.

De aprobarse las modificaciones al régimen de consolidación fiscal incluidas en la propuesta de paquete económico para 2010 presentada por el Ejecutivo federal, cada empresa perteneciente a un grupo deberá presentar sus declaraciones fiscales por separado, además de que los impuestos ya diferidos de años anteriores tendrían que declararse a partir del próximo año.

En ese sentido, el presidente del organismo cúpula del sector privado consideró “inadmisible” que la medida viole el principio de no retroactividad, sobre todo en el caso de las empresas que hacen planes de inversión a largo plazo.

Sostuvo que eso sería inconstitucional y generaría un estado de total inseguridad jurídica, además de que “son pésimas señales a los inversionistas porque les estamos cambiando las reglas constantemente.

“¿Qué seguridad jurídica tendríamos en México cuando bajo un régimen o bajo ciertas leyes que nos rigen hoy, mañana las cambian y las quieren hacer retroactivas?”, preguntó Paredes.

Por ello llamó a los legisladores a “ser muy cuidadosos” y a que no tomen una decisión que pudiera perjudicar al país al volverlo menos atractivo para la inversión.

“Creo que esa parte es bien importante y ahí debe haber un equilibrio muy fino y muy estudiado; no es necesariamente como se plantea”, comentó.

Aunque reconoció que el esquema pudiera presentar fallas, señaló que deberían ser corregidas, lo que no implicaría eliminar la consolidación.

“Si ha habido abusos en este tema, pues para eso es la autoridad y para eso la autoridad debe fiscalizar, y si en algún momento el esquema actual tiene alguna falla pues que se corrija, pero la figura creo que no debemos eliminarla, tenemos que ser muy cuidadosos en esa parte”, puntualizó.

Hasta este domingo la propuesta del Ejecutivo era analizada por la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados. El plazo para aprobar o rechazar las modificaciones a dicho régimen, que se contempla dentro de la Ley del Impuesto Sobre la Renta, vence mañana.

Juan Carlos Miranda/La Jornada