12 de noviembre de 2009

Existen condiciones para huelga nacional: SME

El movimiento social que se ha levantado en contra del decreto de extinción de Luz y Fuerza del Centro (LFC) tiene las condiciones para llegar a la huelga nacional con el apoyo del pueblo, advirtió el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), durante una manifestación multitudinaria que aglutinó el descontento y la "ira" de organizaciones sindicales, sociales y campesinas contra el gobierno de Felipe Calderón y su secretario del Trabajo, Javier Lozano.
 
 
En una jornada de protestas que logró interrumpir actividades en dependencias públicas y privadas, como parte del primer paro cívico nacional convocado por el SME, decenas de miles concentrados en el Zócalo votaron a mano alzada por que Lozano sea quien "cobre su liquidación y se largue". Antes, se le promovería juicio político. También exigieron que el director de la Comisión Federal de Electricidad, Alfredo Elías Ayub, también "se largue".
 
 
Marcharon del Ángel de la Independencia al Zócalo, acompañados por numerosos contingentes sindicales, sociales y políticos procedentes de distintos puntos de la ciudad. Los más entusiastas y molestos contra la política gubernamental fueron los estudiantes de distintas universidades.
 
 
Martín Esparza, líder del SME, marcó la ruta de la siguiente fase de la resistencia pacífica: "El poder emana del pueblo y si ese poder está afectado, es momento de levantar este movimiento social pacífico".
 
 
Hace un mes, dijo, fueron tomadas por asalto las instalaciones de LFC, "por la noche, como bandidos, como cobardes, y lanzan un decreto. Pensaban que nos iban a aniquilar, pero aquí está la conciencia de más de 100 años que tiene el movimiento del SME", recordó.
 
 
La jornada de ayer se prolongó más de 12 horas, a partir de las 7 de la mañana. Comenzó con un mitin frente a las instalaciones de Luz y Fuerza; después, los sindicalistas protestaron en distintas dependencias y realizaron brigadeos, como preludio de la marcha central. Los trabajadores llegaron a las 14 horas a las inmediaciones del Ángel de la Independencia, donde paulatinamente se agregaban contingentes. Integrantes de los sindicatos de la UNAM, de telefonistas, del ISSSTE, de Tranviarios, el Sutin, así como colectivos de estudiantes de la máxima casa de estudios, de la UAM, del IPN, Chapingo y brigadas del movimiento nacional en defensa de la economía popular, como Flor y Canto. También de la Central Campesina Cardenista, la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas, UPREZ y otras más.
 
 
Acompañaron al SME militantes del PT y Convergencia, así como del PRD, especialmente del Distrito Federal. La vanguardia de la marcha llegó al Zócalo alrededor de las 17 horas, mientras la retaguardia avanzaba apenas por la glorieta de Colón. Los últimos contingentes entraron a esa plaza cerca de las 7 de la noche, cuando ya se entonaba el Himno Nacional. El Gobierno del Distrito Federal estimó que participaron 60 mil personas; el SME calculó más de 200 mil.
 

Los manifestantes avanzaron a paso rápido. En menos de una hora recorrieron el trayecto. A la cabeza de la columna iba Martín Esparza, flanqueado por diputados como Alejandro Encinas, Jaime Cárdenas y Gerardo Fernández Noroña; también Manuel Bartlett, Jesús Martín del Campo, Ricardo Ruiz y Bertha Luján, entre otros. Al paso de los contingentes se comentaba en tono festivo que la APPO logró "cerrar" todas las oficinas de la CFE en Oaxaca, pero también se mostraba preocupación por los cinco electricistas de Tlalnepantla detenidos en la carretera a Querétaro, a quienes, dijeron, "sacaremos con honores".

 

La marcha se pintó de rojinegro y en mantas, pancartas y consignas se reflejó el coraje de los trabajadores por su despido. La constante fue un tono duro en contra de la figura presidencial, a quien ridiculizaron con botargas, máscaras y caricaturas. La "rabia", como los mismos electricistas lo expresaron, fue también contra los secretarios de Gobernación, Fernando Gómez Mont; de Hacienda, Agustín Carstens; de Energía, Georgina Kessel, y especialmente el del Trabajo, Javier Lozano, para quien pidieron juicio político.

 

En el templete, frente a las oficinas del gobierno capitalino, destacaron dos mensajes de solidaridad: el de los obispos Samuel Ruiz (emérito) y Raúl Vera, quienes señalaron: "Una Iglesia que no está del lado del pueblo que sufre, no es una iglesia cristiana", y el de los sindicalistas, que en voz de los dirigentes de la Unión Nacional de los Trabajadores advirtió la necesidad de utilizar las herramientas de lucha de los asalariados. La multitud coreó "¡huelga nacional!" También refrendaron su apoyo al SME intelectuales, campesinos y organizaciones estudiantiles.

 

Los trabajadores dejaron en claro aquí que las fallas en el suministro de energía eléctrica obedecen a la impericia de la CFE y de las empresas privadas que han sido contratadas y no al sabotaje. Aunque convocaron a los ciudadanos a bajar el switch de sus casas de 19:30 a 21:30 horas, el SME no reportó datos sobre este acto simbólico.

 

Alentaron a no aceptar "la zanahoria" de la liquidación, porque van por la recuperación de su empleo; aseguraron que quienes han recibido su indemnización es por las falsas promesas de esquiroles del SME. Por ello, advirtieron que no irán a un diálogo con el gobierno federal, porque la condición impuesta es "liquídense y luego vemos".

 

Esparza destacó que es tiempo de impulsar este movimiento: "Estamos a punto del bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución Mexicana, y habremos de derrotar, como antes, a las trasnacionales, a la dictadura, la tiranía y las violaciones a la Constitución. Es tiempo de que el pueblo se organice".

 

Patricia Muñoz, Fabiola Martínez y Alma Muñoz/La Jornada