29 de marzo de 2011

Ninis al Ejército: ¿Solución?

En días pasados el gobernador de Chihuahua, César Duarte, de extracción priísta afirmó que haría entrega de una iniciativa para hacer obligatorio a los jóvenes ninis (que ni estudian, ni trabajan) a realizar un servicio militar de tres años. En un primer momento se pensó que se trataba de una ocurrencia de la que no se materializaría un propuesta seria. En las redes sociales se notaron diversas expresiones, tanto a favor como en contra.

Los argumentos a favor repetían los dichos de César Duarte al expresar que dicha iniciativa permitiría a los jóvenes evitar se unan a las filas de la delincuencia organizada. Los argumentos en contra eran de mayor fortaleza: Es obligación del Estado brindar el acceso a la educación y crear empleos para que la desigualdad social no sea un factor que engrose las filas del crimen.

Los días pasaron y el 28 de marzo, Duarte, formalizó su iniciativa al presentarla ante el Congreso de Chihuahua. La propuesta del gobernador se volvió más tangible y despejó algunas dudas que habían permanecido en el aire desde su primera declaración sobre el tema.

Para empezar, la iniciativa no constituye una reforma constitucional, solamente contiene modificaciones a la Ley General del Servicio Militar, en total cuatro artículos. El proyecto contempla que todos los jóvenes de 18 años en adelante que no estudien ni trabajen en el momento de ingresar al servicio militar se incorporen de tiempo completo a las fuerzas armadas durante tres años en cuyo caso también podrían recibir una renumeración económica por los servicios prestados al Ejército. Asimismo, la iniciativa de Duarte pretende imponer penas de 1 a 2 años a quien eluda el servicio militar así como al funcionario que lo facilite.

Unas vez que la iniciativa fue tangible, las voces críticas tomaron un mayor impulso. La directora general del Instituto Politécnico Nacional (IPN) Yoloxóchitl Bustamente y el exdirector del IPN y actual titular del Concacyt, Enrique Villa; afirmaron que antes de militarizar a los jóvenes que no estudian y que no trabajan, se deben crear espacios educativos, culturales y laborales que brinden a la juventud atractivos para su formación.

En el ámbito político, las reacciones tampoco se hicieron esperar. El Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Jorge Carlos Ramírez Marín, compañero de partido de César Duarte, afirmó que la iniciativa para que ninis ingresan al Ejército es "una verdadera tontería". El vicecoordinador de la bancada panista, Alberto Pérez Cuevas afirmó que primero deben resolverse las causas por las cuales los jóvenes no estudian ni trabajan y que el ingreso al Ejército no debe ser forzado. Andrés Manuel López Obrador también afirmó que ese no es el camino.

¿Realmente obligar a los jóvenes que ni estudian ni trabajan a entrar al Ejército es una solución? La propuesta de César Duarte es un proyecto fascista, sí me atrevo a utilizar esa palabra que incluso muchos esgrimen a la ligera. Militarizar a la juventud que no estudia ni trabaja no es solución, es un iniciativa ilusoria para justificar el fracaso del Gobierno al momento de ofrecer acceso a la educación y por ende su incapacidad de ofrecer fuentes de trabajo. Creer que todos los ninis se encuentran en esa condición por gusto es demostrar ignorancia, la mayoría de los ninis se encuentran así por la falta de apoyo institucional para garantizar el acceso a una educación de calidad.

Los políticos, los gobernantes deben asumir su responsabilidad y fortalecer la inversión en la educación lo que permitirá el acceso a mejores oportunidades laborales. César Duarte tomó el camino fácil, César Duarte renunció a sus obligaciones como gobernante.